Nubes por aquí, nubes por allá

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Aquí ya hemos hablado sobre el cambio climático, es algo que está ahí y estamos viendo las consecuencias. Por eso mismo, quienes se han puesto las pilas para solucionarlo. Hoy vamos a hablar sobre algo que está relacionado, nuestro amigo el albedo.

El albedo es la reflectividad de la superficie terrestre y se refiere a la energía reflejada desde la Tierra al universo, es decir, la cantidad de luz o radiación que la superficie refleja. El aumento de los gases invernadero hace que este disminuya.

¿Alguna solución? Crear alguna superficie que permita reflejar gran parte de la radiación solar ¿y qué puede ser eso? ¡Las nubes! Pero, ¿se pueden crear las nubes? Of course!

El corto de arriba es una pasada de animación, y además, ¡muestra cómo se llevaría a cabo! Existe algo, llamado siembra de nubes, que se emplea para inducir la lluvia o nieve en las nubes. Y no, esto no son chemtrails [+].

Vincent Schaefer descubrió el principio de la siembra de nubes en 1946, se dio cuenta de que sembrando las nubes con diminutos cristales de hielo seco, se producían precipitaciones.

Más tarde, Bernard Vonnegut descubrió que los cristales de yoduro de plata formaban excelentes núcleos de condensación, por lo que también podían emplearse para sembrar las nubes. El yoduro de plata, mucho más barato que el hielo seco, suele utilizarse en las operaciones de siembra actuales.

El mecanismo es muy sencillo, consiste en localizar nubes que tengan las características adecuadas, como son los cumuloninbus, para bombardearlas con yoduro de plata. Este compuesto atrae las gotas de agua y hace que se formen cristales de hielo que precipitan, fundiendo para dar lluvia a menores altitudes. El truco está en escoger la nube y el momento adecuados.

Fuente: Infografías en castellano
Fuente: Infografías en castellano

Este mecanismo es el principio básico para un método de geoingeniería (oh! temblad conspiranoicos!!) denominado Marine Cloud Brightening. Se basa en impulsar una fina niebla de partículas de sal en la atmósfera. Estas partículas permiten que se formen gotitas de agua, por lo que las nubes se vuelven más densas y, por tanto, más reflectantes. De esta manera, se podría aumentar el albedo y reducir las temperaturas en la superficie.

Nombrada por Lord Rayleigh, la técnica se basa en construir buques que pulvericen un fino chorro de agua. Este se rompe en pequeñas gotas en el cielo que se evaporan rápidamente, dejando tras de sí sólo las partículas de sal.

¿Qué os parece este tema? ¿Conocéis algún método parecido?

Fuentes

The Earth Story

Scientificamerican

Europapress

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