¿Qué pasa cuando tiras de la cadena? III

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En los dos artículos previos hemos explicado que pasa cuando tiras de la cadena, desde tu retrete hasta que se depuran las aguas. Pero ahí no acaba la cosa. Principalmente por dos motivos:

  • Las plantas de tratamiento de aguas residuales generan residuos (irónico, ¿verdad?)
  • A pesar del tratamiento previo, el agua sigue sin estar lista para vertirla a la naturaleza.

Esto supone que se tenga que llevar a cabo un tratamiento extra, el tratamiento terciario. Este no siempre se aplica, dependerá de las características del agua residual de esa localización.

Sobre el tratamiento secundario se dijo que, en su mayoría, era biológico. Los tanques en los que entra en contacto la materia orgánica con los microorganismos funcionan de un modo sencillo.

Como se puede ver en la imagen hay cierta pendiente hacia el centro. Este diseño junto a los cepillos que se mueven lentamente para ir arrastrando el lodo del fondo, se favorece que termine todo en el mismo sitio

A simple vista son cilíndricos pero, en el fondo, tienen la forma de un cono. Esta forma facilita que los microorganismos que se han merendado la materia orgánica, al ir cayendo, terminen en ese embudo, formando un lodo que hay que retirar periódicamente.

Con esos microorganismos, que son residuos que genera nuestra planta, hay que tratarlos. Pero no son residuos completamente, ya que cuando se purgan los tanques, no todo el lodo que se acumula se retira, un porcentaje del mismo se recircula para que vuelva al proceso de tratamiento.

¿Pero aquí no se trata de retirar la porquería? ¿Por qué echas más?

Para que los tanques funcionen bien, deben tener más o menos constantes dos cosas: la cantidad de materia orgánica y la cantidad de bacterias. Así que si por algún motivo empieza a descender la población de bacterias -luego os cuento uno-, el método más rápido y económico es devolver parte de los microorganismos a los tanques biológicos.

¿Y qué pasa con lo que no recirculamos?

Este lodo es muy rico en todo lo que hemos retirado del agua contaminada, y la presencia de materia orgánica y nutrientes para las plantas son abundantes. Sin embargo, también se han arrastrado otro tipo de contaminantes que no son tan beneficiosos, como un alto contenido en metales pesados.

El lodo puede ser reutilizado fácilmente para agricultura a modo de compost, pero antes debe ser debidamente tratado para eliminar posibles contaminantes del suelo.

Bueno, y con el agua que aún no se puede verter, ¿qué hacemos?

Aquí aplicamos un tercer tratamiento, específico para esos contaminantes que se nos resisten y que normalmente los encontramos ya en bajo porcentaje como, por ejemplo, detergentes domésticos, fármacos o incluso drogas. La presencia de antibióticos en el agua es una incompatibilidad con la población microbiana de nuestro tratamiento secundario, lo cual supone un problema que está tomado protagonismo últimamente.

En cualquier caso, llegados a este punto lo que más presencia tiene en el agua son componentes favorecedores de la eutrofización. Para que nos entendamos, esto significa que algas y plantas van a crecer mucho en el agua. ¿Os suenan las masas verdes flotantes en algunos espacios acuáticos?

Pues aquí se emplea un procedimiento en el que nos aprovechamos de este fenómeno, precisamente, para eliminar ese exceso de nutrientes, el lagunaje. Este método no es el único, ya que dependerá de las características del agua el procedimiento a seguir. Un ejemplo de tratamiento es el de carbón activo, que se emplea para eliminar contaminantes en bajísimas concentraciones

El lagunaje consiste a grandes rasgos en el almacenamiento de las aguas residuales durante un tiempo. El tiempo dependerá de las condiciones climáticas de la zona y del caudal de agua que tenga, entre otras cosas.

El tipo de almacenamiento va a influenciar el proceso biológico que depure el agua. Normalmente son de poca profundidad y muy extensas, con esto se favorece la presencia de luz sobre la masa de agua, donde la radiación UV eliminará algún que otro patógeno y alimentará a las algas. Y lo de la poca profundidad es debido a que conseguimos que la luz alcance el fondo y el agua se encuentre lo más oxigenada que podamos.

También, facilita las labores de desbroce una vez las plantas de mayor tamaño crezcan. Estas pueden integrarse en el mismo procesado de los lodos de los que hablábamos antes. Por supuesto el procedimiento es totalmente diferente, pero el fin es común.

Lo bueno se acaba, sabemos que os encantaba esta sección ;).

 

Como siempre, si os interesa el tema no dudéis en preguntarnos por la bibliografía que hemos empleado.

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