Antes muerto que hambriento

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Hace unos días salió a la luz un nuevo estudio que revelaba la posibilidad de retener arsénico en plantaciones de arroz antes de que llegue al grano. Paralelamente, también salió otro estudio sobre un gen presente en las plantas que regularía la expulsión de este elemento tóxico.

La contaminación por arsénico es frecuente en las aguas subterráneas de algunos países, sin embargo también se ha utilizado como pesticida, y es absorbido por las plantas pudiendo entrar en la cadena alimentaria.

La Universidad de Aberdeen [1] ha identificado un gen vital en el proceso de absorción de arsénico, descubriendo como algunas plantas lo modifican a otro compuesto para poder expulsarlo.

Además, en la Universidad de Okayama [2], en Japón, han descubierto una proteína que podría ser la clave para limitar el arsénico absorbido por la planta del arroz desde el suelo o el agua. Dicha proteína se encuentra de forma natural en la planta, su investigación podría ayudar a evitar una de las principales fuentes de intoxicación por dicho metal.

El principal problema con el arsénico es con su estado oxidado en el suelo, el arseniato, este es absorbido por las plantas al confundirlo con fosfato, que sirve para la gestión energética dentro de las células vegetales. El fosfato presenta una enorme similitud química con el arseniato, por lo que es difícil para la planta distinguir entre esta toxina y un elemento necesario.

El proceso que desarrolla la planta, en el que interviene dicho gen, consiste en transformar el arseniato en otra forma natural del arsénico, el arsenito. Este último es más fácil de expulsar por las plantas, por lo que dicho proceso supone un gran avance para la descontaminación de cultivos.

El equipo japonés, en colaboración con otras universidades de Corea del Sur y Suiza, revelaron que anulando la proteína del arroz OsABCC1 la presencia de arsénico en el grano de arroz aumentaba de 13 a 18 veces. Y digo en el grano porque, hasta ahora, la presencia de este elemento en la planta es inevitable, ya que la investigación se ha centrado en la acumulación del mismo en los tejidos del cuerpo central de la planta.

Además de evitar que llegue al grano, se favorece el crecimiento de cultivos de arroz con baja concentración en dicho metal para futuras cosechas. El fomento de la presencia de esta proteína en la planta podría derivar en una alta tolerancia de arsénico y una baja acumulación del mismo en el grano.

Según la OMS la exposición prolongada al arsénico a través del consumo de agua y alimentos contaminados puede causar cáncer y lesiones cutáneas. También se ha asociado a problemas de desarrollo, enfermedades cardiovasculares, neurotoxicidad y diabetes.

La presencia de contaminantes en la cadena alimenticia es algo a la orden del día, cualquiera se da cuenta de que la mejor opción sería eliminar el riesgo en el origen, es decir, evitar la contaminación de los recursos. Sin embargo, y esto es nuestra opinión, no esperamos una solución a ese aspecto en un periodo de tiempo cercano. Cualquier avance en el control tóxico sobre alimentos es más que bienvenido.

 

Fuentes

Organización Mundial de la Salud

Revista Phys [1] [2]

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